Next Leaders: Comienza con el propósito

Este es el primero de los 12 retos en estrategia digital que vamos a analizar durante los próximos meses en Seidor. 
 

En el siglo XXI las organizaciones líderes son aquellas que tienen un propósito transformador, que vincula y fideliza a los clientes, atrae y retiene a los colaboradores y que sirve a toda la empresa como brújula en la incertidumbre y guía en la toma de decisiones. Las empresas realmente grandes, las que enamoran tanto a los consumidores como a las personas que colaboran en ellas, las compañías en las que nos encantaría trabajar, son organizaciones con un propósito inspirador por el que nos sentimos inspirados y del que nos encantaría formar parte. El propósito es algo más que la misión; es una guía para la actuación, un destilado de la razón de ser y el objetivo a perseguir. El propósito debe mover a la acción, ser transformador, retador, apasionante, la declaración de la transformación que la empresa quiere provocar en el mundo. No queremos enunciar una bonita definición de misión que luego escribamos en un cuadro y colguemos de una pared; queremos identificar un propósito que nos ayude en el día a día, que construya cambio; una brújula. Queremos retar a los colaboradores, animarlos a dar lo mejor de sí mismos. Queremos inspirar a los clientes, sorprenderles, adelantarles lo que pueden esperar de nosotros, establecer un marco de confianza en nuestra capacidad de cubrir sus necesidades.

El propósito es, ante todo, una guía en la toma de decisiones. Cuando un directivo o un empleado tienen dudas respecto a una decisión a tomar, la respuesta está en el propósito: ¿cuál es la decisión que mejor sirve al propósito de mi compañía? Cuando los empleados interiorizan el propósito de una manera profunda, cosas increíbles pasan: los colaboradores necesitan menos supervisión, se cometen menos errores estratégicos, la calidad de las decisiones mejora. En las organizaciones orientadas al propósito, la necesidad de la estrategia es menos acuciante, porque el propósito sirve a todos los niveles de la organización como una guía para la toma de decisiones. 

La primera tarea de una compañía con aspiraciones de liderazgo es construir un propósito transformador que inspire a los empleados, enamore a los clientes y empalidezca a los competidores.

Es fácil confundir el beneficio o la rentabilidad con el propósito. Ninguno de los dos es el propósito a largo plazo. Los beneficios son como el aire que respiramos: los necesitamos para vivir, pero no vivimos para conseguirlos. Las personas se involucran con proyectos que les inspiren, que les apasionen. Los beneficios o la rentabilidad no son la causa del éxito, sino un efecto. Las acciones que buscan la rentabilidad a toda costa tienen un alto riesgo de minar la credibilidad de la organización a largo plazo, de descapitalizarla, destruyendo valor y capacidad de crecimiento en aras de la consecución de los objetivos a corto plazo.

Todos tenemos en la cabeza ejemplos de marcas con propósitos tan nítidos que resulta innecesario explicarlos: Amazon, Apple, Cruz Roja, Volkswagen, Netflix… En todas estas marcas resulta evidente un propósito nítido y transparente de impacto de la compañía en su entorno, en la sociedad; los consumidores apuestan por ellas porque simpatizan y se sienten cómodos con su propósito, porque les encanta enorgullecerse íntimamente de su decisión de compra. Sus trabajadores tienen un alto sentido de pertenencia y se sienten orgullosos de formar parte del proyecto.  La primera tarea de una compañía next leader es construir un propósito transformador que inspire a los empleados, enamore a los clientes y empalidezca a los competidores.

 

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